Teletrabajo: todo lo que necesitas de la modalidad en auge por el coronavirus

¿Eres consciente de que el teletrabajo ya existía en España desde mucho antes del coronavirus, ¿verdad?

Fue en los años 70 cuando Jack Nilles, en plena crisis del petróleo, creó un nuevo modelo que permite implementar estaciones remotas, como alternativas a la sede principal. El físico se considera el padre del teletrabajo, y lo cierto es que sentó las bases de una fórmula que, con la expansión de las tecnologías digitales creció exponencialmente.

El teletrabajo se ha tenido que acelerar por otras cuestiones, así que repasamos su evolución y hacemos un esquema general de todo lo que conlleva: cuáles son sus ventajas y desventajas, qué legislación lo regula, dónde encontrar puestos que lo oferten o qué necesitas.

Qué es el teletrabajo: definición

Qué es el teletrabajo: definición

En su definición más aséptica, el teletrabajo es la tarea que una persona realiza en un lugar ajeno a la sede principal de la empresa, siendo generalmente su propio domicilio. Lo hace a través de un sistema de telecomunicación que necesita de conexión, y usa herramientas digitales como softwares, programas o apps.

Es la definición general, pero el teletrabajo también lo puede realizar un autónomo que presta servicio a otras empresas y clientes, y no necesita desplazarse para ello. Por ejemplo, un especialista en Marketing Digital puede hacer un análisis de la presencia online de una empresa, establecer objetivos y acometer acciones sin tener que acudir a su sede, y contactar con sus responsables por email, teléfono, videoconferencia, etc.

Según el grado de “independencia” que tenga el trabajador, se habla de tres tipos o modalidades de teletrabajo:

  • En el domicilio. El trabajo se realiza desde casa, donde la persona cuenta con los medios necesarios. Empezando, claro, por un espacio expresamente habilitado.
  • Móvil. Se varía el trabajo remoto con el que se desarrolla en la oficina. Es habitual en los trabajadores que tienen que acudir a reuniones presenciales semanalmente, por ejemplo, y el objetivo suele ser no desapegarse de los valores y del equipo.
  • Telecentro. La empresa dispone un centro diferente a su sede central, donde los trabajadores pueden desarrollar sus actividades. Tienen, por lo tanto, un grado algo menor de independencia.

Ventajas y desventajas del teletrabajo

Los beneficios del teletrabajo van más allá de poder pasarte el día en pijama, algo que además se suele desaconsejar. Es más fácil conciliar la vida personal personal y laboral y hay flexibilidad de horarios, lo que conlleva menos estrés.

A la hora de conciliar, hay que pensar en perfiles como el de una mujer que ha sido madre y quiere dar el pecho tanto como sea posible, algo que facilitará el poder quedarse en casa. También en personas con alguna discapacidad o que necesita cuidados específicos, lo que hará que les resulte más cómodo trabajar desde casa y no tener que desplazarse.

Sin embargo, muchas personas necesitan la interacción física y continua con los compañeros, además del reconocimiento público, por lo que el teletrabajo conllevará desventajas. La fórmula también es enemiga de la indisciplina, y lo cierto es que a veces cuesta marcarse un horario. Sentir que te pasas el día frente a la pantalla y en casa puede angustiarte si no te organizas bien, así que hazlo para no correr ese riesgo.

En cuanto a a la empresa, hay que tener en cuenta que, dado que no hay un/a responsable que vigile físicamente el desempeño del trabajador, se suelen establecer objetivos que hay que cumplir en un plazo determinado. Eso incrementa la productividad, a lo que se une el descenso de los costes o la eliminación del absentismo.

La razón por la que muchos empresarios se lo piensan es porque ejercer un control de calidad les genera más esfuerzo, y porque al no existir la supervisión continua se difuminan los niveles jerárquicos. Al permanecer aislados, los trabajadores también tendrán más dificultades para identificar los valores de la empresa.

Evolución del teletrabajo en España

Haciendo un poco de historia, ¿qué pasó después de Jack Nilles? Para hablar de una expansión significativa del teletrabajo tenemos que esperar bastante años, hasta el auge de las tecnologías digitales y el acceso a estas por parte de una mayoría de la población.

Según estadística de la Organización Internacional del Trabajo, la OIT, para 2017 España ya ocupaba el puesto 16 de 28 en Europa. El 6,7% de empleados ejercía el teletrabajo y el 13% de las empresas ofrecían esa posibilidad. Quienes se mostraran reticentes habrán tenido que convencerse de sus ventajas tras el estallido de la crisis del coronavirus y el confinamiento decretado por el Gobierno: teletrabajo o cierre, no había otra.

La globalización trajo la homogeneización de procesos sociales, culturales, políticos y económicos en todo el mundo, y el teletrabajo en telecentro permite que se pueda realizar una actividad fuera de las sedes principales de una empresa. Cabe preguntarse, ¿cómo ha avanzado el teletrabajo en Latinoamérica, en países como Argentina, Venezuela, Perú, México, Costa Rica, Ecuador o Uruguay?

En Colombia, por ejemplo, había 122 278 teletrabajadores en 2018, según el Cuarto Estudio de Penetración del Teletrabajo en Empresas Colombianas realizado por la Corporación Colombia Digital y el Centro Nacional de Consultoría. Se multiplicaba por cuatro el número en dos años, luego el crecimiento era constante.

De hecho, el Ministerio de Tecnologías de la Información y Comunicaciones, MinTIC, con sede en Bogotá, ha dedicado mucho esfuerzo a las tareas de promoción y difusión.

Empresas donde se teletrabaja

Con la crisis del coronavirus, y la implementación a marchas forzadas que tuvieron que hacer muchas empresas, hubo algunas que lograron destacar: El Corte Inglés, BBVA, Bankia, Telefónica o Indra fueron algunas de ellas. Vodafone realizó un simulacro enviado a toda su plantilla a trabajar fuera de sus sedes. Y la de la consultora EY se quedó prácticamente vacía después de que se detectara un contagio.

Legislación

Son varios los textos legislativos que hacen alusión al teletrabajo: el Real Decreto-ley 6/2019 de un 1 de marzo, el Acuerdo Marco sobre el Teletrabajo, la Ley 3/2012, de 6 de julio o el Estatuto de los trabajadores, entre otros.

Todos contribuyen a definir el teletrabajo como aquel que se hace a distancia, e instan a establecer el acuerdo de trabajo a distancia por escrito (tanto si estableció en el contrato inicial como si fue posteriormente). Recuerdan que los trabajadores a distancia tienen los mismos derechos que los prestan servicios en el centro, y que el empresario debe establecer los medios necesarios para asegurar su acceso efectivo a la formación continua.

Por supuesto, los teletrabajadores necesitan protección en materia de seguridad y salud, y gozan de los derechos de representación colectiva.

Una cuestión interesante es la relativa a los equipamientos de trabajo y a los costos. Por lo general, es el empresario el encargado de proporcionar, instalar y mantener lo que sea necesario para el teletrabajo regular, aunque también es frecuente que el teletrabajador utilice su propio equipo. Los gastos ligados a telecomunicación y apoyo técnico sí deben ser cubiertos por la empresa.

Empresas donde se teletrabaja

Ofertas de teletrabajo

Muchas de las personas que buscan empleo esperan leer frases como “se ofrece flexibilidad para trabajar cualquier día de la semana” o “puesto en modalidad teletrabajo”. ¿Dónde se pueden encontrar? Lo vemos.

¿Dónde buscarlas?

Muchas empresas buscan a teletrabajadores totales, que trabajarían desde el domicilio; o móviles, que tendrían que desplazarse a la sede. Así pues, en los principales portales de empleo puedes encontrar ofertas donde se especifica.

Por ejemplo, puedes usar el buscador de Infojobs para escribir la palabra clave “teletrabajo, y te aparecerán más de 600 ofertas (según el momento de la consulta): ingenieros, responsables comerciales, teleoperadores, administradores de sistemas, profesores de academia online, etc. Puedes hacer lo mismo en LinkedIn, Adecco, Jooble, Infoempleo y muchas más.

Si tienes un trabajo que lo permita, también puedes solicitárselo a tu empresa. Posiblemente estarán más abiertos a ceder si te encuentras en alguna situación excepcional, como el embarazo o las semanas posteriores a completar la baja maternal.

El artículo 34.8 del Estatuto de los Trabajadores ha sido reformado para concretar medidas de conciliación, y contempla la posibilidad de cambiar a esta modalidad para facilitarla. Se tienen que cumplir criterios de razonabilidad y proporcionalidad, pero tendrás que negociar con la empresa si, por ejemplo, tienes que acogerte a los mismos horarios.

Profesiones con más teletrabajo

La asistencia administrativa, la gestión o incluso la venta de seguros, las tareas de atención al cliente y las de marketing online, las de contabilidad, las formativas, las de asesoría y consultoría o las de diseño y programación, son actividades que se puede hacer desde casa. Las empresas que se dediquen a alguna de estas actividades o tengan algún departamento que lo haga, podrían implementarlo.

¿Qué necesitas para teletrabajar en tu casa?

Teletrabajo desde casa: consejos y recomendaciones

Eso de llevarte la oficina a casa es relativamente fácil en cuanto al equipo que necesitas, pero requiere mucho compromiso del trabajador para que salga bien. No ya con la empresa, también con él mismo.

Lo ideal es que te mantengas alejado del móvil, al menos del personal, tanto como sea posible. Evitarás las distracciones propias de las redes sociales, sobre todo, que te hacen perder el hilo de lo que estabas haciendo.

Es muy recomendable hacer un plan de tareas a realizar en el día, o al menos semanalmente, pensar en qué horarios vas a trabajar y trata de cumplirlos para no verte todo el día delante del ordenador sin que te haya cundido. Entre aprovechar la flexibilidad y perder deliberadamente el tiempo hay un punto medio que debes encontrar.

¿Qué necesitas para teletrabajar en tu casa?

Tan importante como lo anterior es crear un espacio exclusivo de trabajo en el que puedas estar solo/a, al menos mientras estés desarrollando la tarea. Si vives con más gente, pídeles que colaboren.

Para hacer tu home office, ten en cuenta este mapa conceptual.

Despacho, luz y decoración

Tienes que crear un espacio de trabajo inspirador. Al inicio del confinamiento durante la crisis del coronavirus mucha gente compartió sus rincones de trabajo con una doble función: servir de inspiración y animar.

Elige una habitación que reúna dos requisitos esenciales: la tranquilidad y la luz. No montes el espacio en alguna que tenga otros usos, como el salón, e intenta que haya una o varias ventanas por la que entre la luz natural durante buena parte del día. Si no es posible, o esta es insuficiente, hazte con un buena luz general artificial que sea blanca y homogénea. Si lo ves necesario, refuérzala con una lámpara tipo flexo para el escritorio.

Además de ser tranquila y luminosa, tiene que llegar bien la conexión. Siempre puedes probar a mover el router y, sino, puedes hacerte con un repetidor de señal.

En cuanto a la decoración, busca algo acorde y útil. En la pared puedes colocar baldas y estantes con cajas en las que tener el material que necesitas, ordenado y a la mano. Tanto en estas como en mesas auxiliares, si cuentas con ellas, puedes poner también macetas, imágenes lo bastante sobrias o algún espacio inspirador.

Monitor PC

Dos factores básicos: el tamaño y la resolución. Se considera que las 24” y el Full HD son lo mínimo a adquirir para garantizar la productividad, pero todo dependerá de la actividad. Un diseñador gráfico, por ejemplo, necesitarás más.

Debes vigilar también esté a la altura adecuada a tu vista, es decir, que no te haga mantener el cuello doblado hacia arriba o hacia abajo. En ese caso los dolores de cervicales no tardarán en aparecer.

Lo ideal es que la base del PC de sobremesa se pueda regular en altura. Si usas un portátil, en el mercados tienes bases que te permiten también hacerlo en dos o más posiciones, y algunas incluyen ventiladores, puertos USB y otros que te vendrá bien también.

Silla

Quizás el proceso de comprar una silla sea el más complicado, a la par que el más importante. ¿Qué debes tener en cuenta? Primero el asiento, que debe ser regulable en altura. Y es que si queda baja lo notará el lumbar, y si es alta forzarás las vértebras y algunos músculos.

El respaldo debe ajustarse bien a la espalda, así que mejor que si presenta varios niveles de inclinación y altura. Ha de ser también firme y, preferiblemente, tener reposacabezas.

El tapizado debe ser cómodo y transpirable, y la base puede tener ruedas o no, pero si las tiene debe tener un número suficiente de puntos de apoyo (al menos cinco). Lo ideal es que la silla tenga apoyabrazos para poder colocar el antebrazo mientras escribes o haces otras tareas. Si se puede regular la altura, mejor. Si no puede hacer lo propio en anchura, procura que no te oprima las caderas.

Un elemento accesorio muy útil es el reposapiés. Las sillas no lo suelen traer, pero si tienes uno te ayudará a tener la postura correcta. Si vas a hacerte con uno, pero que se pueda regular en altura y que las patas tengan algún material antideslizante para que se quede fijo en el suelo.

Ratón y teclado

Lo más importante es que sean ergonómicos y resistentes, algo que suelen garantizar todos los modelos si se recurre a marcas medianamente confiables. Los ratones y teclados inalámbricos ofrecen más libertad, de manera que si en momentos determinados quieres variar la orientación o la disposición de la pantalla, será más fácil que el resto que los periféricos acompañen.

Muchos modelos van más allá de lo básico y presentan funciones adicionales que también puede ser de utilidad, como los botones laterales o la rueda central.

Auriculares para llamadas

Además de facilitarte la comunicación con clientes, proveedores o la propia empresa, puedes usarlos para aislarte del ruido exterior. Así pues, si disponen de tecnología de cancelación del ruido mejor, aunque lo más importante es que sean cómodos y que ofrezcan una calidad de sonido adecuada.

¿Qué otras herramientas te pueden hacer falta? Webcam, auriculares con micrófono para las reuniones, un soporte para el móvil, un cable para conectar el portátil a un monitor o alguna aplicación específica.

Es posible que también tengas que plantearte usar conexión VPN que te permita interconectar redes que no están físicamente conectadas, de manera que podrían estarlo tu punto de trabajo y la sede de la empresa. En este caso, habría que vigilar la seguridad.

Teletrabajar desde un coworking

Un espacio de coworking permite a profesionales independientes o que teletrabajan reunirse en un espacio físico para desarrollar sus tareas profesionales. Suele reunir las características de una sede empresarial, como las zonas comunes, y otras peculiares que pueden variar entre uno y otro: un gestor del espacio que sirve de nexo de unión, diferentes modalidades de membresía o iniciativas conjuntas para el dinamismo.

¿Qué ventajas aporta? Si en casa no puedes montar un espacio de trabajo que te permita la efectividad, en el modo en que hemos ido repasando más arriba, puedes recurrir a uno sin necesidad de alquilar una oficina, lo que será más caro. Obtendrás lo que más echan de menos muchos teletrabajadores, el contacto con otros profesionales, y te ayudará a trabajar la disciplina y los horarios.

En un espacio coworking, además, pueden surgir proyectos conjuntos que posiblemente no hubieran surgido sin ese encuentro físico.

En una de sus tiras cómicas, Dilbert recogía a dos personajes que, en medio de una reunión, tenían este diálogo:

-Y tú eres…

-He trabajado para usted durante cuatro años. Trabajaba desde casa, pero ahora la política de la empresa lo prohíbe, así que aquí estoy.

-¿Te di alguna asignación en estos cuatros años?

-No, y no se puede imaginar lo desilusionado que estoy ahora.

Humor gráfico que emplaza a dos cosas: buena gestión del teletrabajo por parte del empresario y compromiso por la del trabajador. Y es que es una modalidad que, si se explota de la forma conveniente, puede repercutir en beneficios para ambos. Es posible que la crisis del coronavirus marque un antes y después en relación al teletrabajo, pero sea así o no, cada vez tenemos más claro que muchas cosas no volverán a ser como antes.